Cuando te parece tener todo ordenado en tu vida, aburrido,
sí, pero ordenado, y de repente el mundo te dé una buena leche, así, con la mano abierta, y te encuentres
acojonada pensando “yo no puedo con todo esto”.
Que tengas que volver a aprender a vivir, con otras reglas,
y de otra forma de la que ya apenas te acordabas.
Que una vez que has conseguido establecer tu nuevo
funcionamiento neuronal, y estás más feliz que una perdiz, de repente te
encuentres en desevolución a la adolescencia, y ni tú misma te reconoces.
Que ni siquiera tú te des cuenta de por qué hasta que una
amiga venga y te lo tenga que dejar claro clarito clarificado, tras repartirte
una más que merecida colleja.
Que te joda enormemente, y ya estés viendo la leche que te
vas a volver a llevar, así, viniendo como a cámara lenta, pero no puedas hacer nada para
evitarlo.
Que digas que no puedas hacer nada para evitarlo pero tal
vez el problema es que no quieras.
Vaya mierda.